Pescadores de El Sauzal

En la mañana de 16 de septiembre de 1966, despegó del aeropuerto de Los Rodeos, en viaje a La Palma un avión Douglas DC-3 de Spantax, que hacía el vuelo regular de la compañía Iberia con 24 pasajeros a bordo y 3 tripulantes. El avión despegó en condiciones meteorológicas normales, apenas dos minutos después del despegue y entre nubes a una altitud de 1800 pies, la tripulación se percató de unas extrañas vibraciones, advirtiendo que la hélice del motor izquierdo se había “embalado” viéndose obligados a amerizar en la costa del municipio de El Sauzal.

El comandante Maldonado, con una gran habilidad hizo el descenso con suavidad y logró con gran pericia amarar el avión a dos millas del acantilado de la bahía de Los Parrales, donde en ese momento se encontraban faenando media docena de barcos pesqueros, los cuáles advirtiendo la maniobra del avión, entendieron que algo grave sucedía, se dispusieron a acudir a prestar ayuda.

El avión permaneció a flote 10 minutos. Gracias a la pericia del comandante y a la rápida y eficaz actuación de los pescadores de la zona, el pasaje y la tripulación, salvo un pasajero que perdió la vida,  abandonaron la cabina del DC-3 y pasaron a los botes de los pescadores, quienes les condujeron a tierra salvando sus vidas.

Pescadores: 

  1. Juan Ravelo García
  2. Domingo Ravelo García
  3. Julio Ravelo García
  4. Agustín Ravelo García
  5. Antonio Abreu Barroso
  6. José Abreu Barroso
  7. Francisco García Ravelo
  8. Eustaquio Ravelo Romero
  9. Francisco Abreu Barroso
  10. Gerardo Barroso Herrera
  11. Teodoro Herrera Peraza

Homenaje llevado a cabo por el Ayuntamiento en 2014

Entrevista con algunos pescadores:

Francisco García Ravelo y Eustaquio Ravelo Romero

Según los argumentos de Francisco García y Eustaquio Ravelo, fueron ellos dos junto con Salvador García (padre de Francisco), los que trasladaron a dos submarinistas desde la Mar Negra (Las Monjas) hasta las inmediaciones del lugar del hundimiento del avión, para rescatar el cuerpo sin vida del único pasajero que pereció en el accidente. Se trataba de Francisco Izquierdo Afonso, exalcalde de La Victoria de Acentejo y juez de paz del mismo municipio, según comenta Enrique Acosta en su libro Vientos Alisios, publicado en el año 2013. Fue precisamente Salvador García, el pescador que orientó a los submarinistas en un día donde los fondos precisaban claridad, y el que finalmente tiró de la cuerda, con algunas complicaciones debido a la gran corpulencia del fallecido, para traer a flote su voluminoso cuerpo con flamante percha de traje y chaqueta.

Posteriormente, se dirigieron hacia El Puertito para dejar el cuerpo de Francisco Izquierdo y, analíticamente, no pudieron desembarcarlo por el lugar al no haber ninguna autoridad competente para realizar el protocolo de defunción. Ante tal situación, tuvieron que llevarlo a la Mesa del Mar, donde se procedió al reconocimiento oportuno del cadáver por parte de las autoridades competentes. Otra anécdota de los pescadores, cuentan que no fue fácil la manera de colocarlo en el féretro, ya que la constitución del malogrado pasajero era mayor que el ataúd.

José Abreu Barroso

José Abreu nos cuenta que oyó el fuerte estampido provocado por el impacto del DC – 3 sobre el agua, cuando se encontraba pescando a bogas con su hermano Antonio en el bahío de Rojas, y que uno de los primeros que llegaron al auxilio de los pasajeros y la tripulación fue su hermano Nino, acompañado en el barco por Pepe “El arejero”. Luego se incorporaron ellos y también auxiliaron a los pasajeros. Desde su punto de vista cree que uno de los barcos más significativo en la respuesta de ayuda fue el de los pescadores fallecidos, Fernando y Paulino, ya que era el de mayor tamaño y cupieron más pasajeros que en los demás. Por otro lado, manifestaba el asombro que le supuso mirar hacia la parte alta del pueblo y contemplar la enorme expectación de cientos de vecinos de El Sauzal, asomados en las zonas próximas de la costa.

En este sentido, José Abreu afirma haber percibido 500 pesetas como gratificación por parte de los representantes de la compañía aérea, y unos dulces que les enviaron por Navidad durante los dos años siguientes al siniestro.

Agustín Ravelo García “Tino” 

Tino, que estaba pescado con su padre Agustín Ravelo en una zona próxima a la punta de El Puertito, cuenta, que fue uno de los primeros en darse cuenta del descenso inadecuado del avión antes del amerizaje. De hecho, lo anunció en voz alta junto a su padre diciendo: ¡se va a estrellar, se va a caer! Y así fue. Inmediatamente después, tanto fue el apuro de Tino, que en el intento por llegar rápido a las cercanías del avión sobre el agua, forzando al máximo el motor del barco y  en posición de cuclillas, se quemó parte de los dedos. A renglón seguido, llegaron a tiempo y también participaron en el rescate de los pasajeros y la tripulación.

Relato del copiloto Fernando Piedrafita:

Documental «El vuelo que nunca regresó», realizado por Escuela de Cine y Tv de Los Realejos:

Galería de imágenes: 

Don Eugenio Maldonado (Piloto).

Don Fernando Piedrafita (Copiloto).

Restos del avión en el fondo marino sauzalero.
Fotografía cortesía de Francis Pérez.

Escultura de homenaje (2014).

Pasaje original que conserva uno de los supervivientes

Pasaje original que conserva uno de los supervivientes

Inauguración de escultura conmemorativa en 2014.

Medallas de Oro de El Sauzal al Mérito Extraordinario (2018)

El Ayuntamiento de El Sauzal concedió la Medalla de Oro de El Sauzal al Mérito Extraordinario al grupo de pescadores que realizó el rescate de los supervivientes del amerizaje del avión DC-3 Spantax en septiembre de 1966 en la zona de El Puertito. La entrega de medallas tuvo lugar el viernes 14 de septiembre de 2018, a las 18:00 horas, en el salón de actos del Centro Cultural del casco.

De esta manera, el Consistorio pretendió recordar su hazaña, poniendo en valor la valentía y generosidad de estas personas, cuando se cumplen 53 años de dicho accidente.