Mª Elena Martínez Martínez y María Ruiz Navarro ganan el VI Concurso de Relato Hiperbreve en El Sauzal

La escritora asturiana, Mª Elena Martínez Martínez, consiguió el primer premio de la categoría adulta del VI Concurso de Relato Hiperbreve de El Sauzal con un trabajo que enamoró al jurado bajo el título “Los otros y el mar”. El segundo relato premiado de la modalidad, fue para la barcelonesa Joana Morales Barea con su obra fantástica “Gigantes despistados”.

Por otro lado, en la categoría juvenil para escritores de entre 14 y 17 años, donde compitieron más trabajos que en ninguna otra edición, el primer premio fue para María Ruiz Navarro con un relato titulado “El ballet” y, el segundo premio, fue para el joven Ricardo Marrero Gil por su texto “Mi libro favorito”.

Tanto el Ayuntamiento de El Sauzal, como los miembros del jurado, destacaron la alta participación, pues de los 46 relatos que se recibieron de media en las ediciones de 2014 y 2015, en esta ocasión fueron 584 las obras presentadas al certamen, las cuales pueden ser consultadas en el blog que el Ayuntamiento ha creado al efecto: http://relatohiperbreve.blogspot.com.

RELATOS PREMIADOS: 

Primer Premio · Categoría Adulta · “LOS OTROS Y EL MAR”

Autora: Mª Elena Martínez Martínez · Pseudónimo: Duna · Asturias

Otros lo miran y la retina se les diluye en nostalgia al pensar en el verano y los castillos de arena que crecen en la orilla. Otros cierran los ojos para retener el olor del salitre y la brisa en el rostro a finales de julio. Otros se besan allí, junto al mar, y se hacen promesas que no cumplirán nunca. Otros. Siempre otros.

Ella, Nadiya, dio a luz en el mar. En ese mismo mar del que otros conservan recuerdos bonitos. En una barcaza de madera mugrienta en la que apenas cabían. Ella y cuarenta almas entregadas a su suerte. Y en medio de aquellas cuarenta personas a las que de nada conocía, tuvo que abrir las piernas sin pudor y pelear por traer al mundo a su hijo con la ayuda de una mujer que dijo ser matrona en su pueblo. En mitad del mar oyó llorar al niño por primera vez bajo una fina lluvia y aún lo oye cuando todo se queda en silencio. En mitad del mar murió Said al amanecer del día siguiente envuelto en una manta húmeda y fría. En mitad del mar lo besó ella con labios amoratados y rebosantes de sed.

Ocho años después, Nadiya mira el mar desde la oscuridad de unos ojos que una vez fueron luz. Nadiya mira el mar y no se acuerda del verano. Ni de los castillos. Ni de los besos.

Segundo Premio · Categoría Adulta · “GIGANTES DESPISTADOS”

Autora: Joana Morales Barea · Pseudónimo: Zel · Barcelona

La carne late, despellejada es cálida sobre la tierra, brilla, palpita una y otra vez creando una melodía que va creciendo. Se mueve, estremeciéndose ante el menor suspiro de la vida. Tiembla, los músculos se tensan y la piel se eriza, se pone en guardia. Su color es el rojo, de distintas tonalidades que van del dulce rubor a la explosión.

Algún gigante se ha dejado su corazón tirado en la calle y se ha olvidado de él. Pasa mucho, son muy grandes, sus pechos profundos y cuando les falta ese órgano, pueden darse cuenta siglos después cuando estén solos entre las montañas. Observarán el horizonte que parecerá un mar de nubes, notarán en ese instante que hay algo que no les hace temblar de emoción. Cuando sus pies estén al borde de un acantilado, faltará la adrenalina y las pulsaciones serán nulas.

Será entonces cuando se pregunten, “¿dónde está mi corazón?” Tendrán que deshacer cada paso que hayan dado, volver a visitar pueblos que aterrorizaron y saludar a otros como ellos que no fueron capaces de amar. Tendrán que recordar los lugares que descubrieron, los lagos por los que nadaron.

Porque la pulpa se arrastra, ha estado durante todo este tiempo moviéndose. Tiene un pequeño y delgaducho brazo que mueve todo el peso. Clava los dedos en la tierra, se retuerce moviendo el peso que late con más fuerza de la que tenía cuando fue olvidado. Cada uno de los pálpitos, hace brillar el cúmulo en un brillante rojizo. Se estremece, se silencia cuando se mueve y en lo poco que está quieto, vuelve a quejarse.

Después de tanto tiempo, cuando el gigante lo vea así, decidirá tomarlo con cuidado sobre la palma para acercárselo a la boca. Al dejarlo caer en la cavidad, los dedos del órgano se aferrarán al labio inferior de la criatura aspirando a la libertad que no podrá alcanzar. Caerá, le hará cosquillas en el pecho con sus pobres intentos de querer atravesar el cuerpo. Muchas de esas grandes criaturas pierden corazones, a veces, devoran el que no les pertenece.

Primer Premio · Categoría Juvenil · “EL BALLET”

Autora: María Ruiz Navarro · Pseudónimo: Gibbs · La Laguna 

La luz aparece lentamente, bañando el pequeño escenario con sus reflejos dorados. La bailarina levanta el rostro, expectante. Lleva puestas una sonrisa distraída y un tutú blanco, vaporoso, que parece estar hecho de espuma de mar y no de tela. Una melodía dulce comienza a sonar. Ella gira sobre sí misma en movimientos acompasados, mecánicos, repetidos miles de veces con una exactitud cronometrada. Levanta los brazos elegantemente y se alza sobre las puntas con delicadeza, mientras que sus zapatos lanzan destellos de todos los colores. Mantiene su sonrisa impasible cuando le arrancan el brazo. Se escucha un grito ahogado, seguido por una sarta de maldiciones de una abuela indignada porque su nieto ha roto su caja de música preferida. En el suelo, ella sigue bailando.

Segundo Premio · Categoría Juvenil · ” MI LIBRO FAVORITO”

Autor: Ricardo Marrero Gil · Pseudónimo: RMG · Candelaria

Eres como un libro. Como uno de esos construidos sólo a partir de frases bonitas. Eres como esas historias que -no vamos a engañarnos- nos enganchan a todos. Da igual que sepamos su final tan sólo leyendo el comienzo, pasamos rápidamente las hojas con la esperanza de que el peso de la tinta borre nuestras ansias. Ansias de ser nosotros los protagonistas, de sentir los cálidos abrazos y las tibias palabras de consuelo. Y cuando llegamos a la última línea y cerramos la novela, nos despedimos de ella con el paladar agridulce y la sensación de haber leído las mismas páginas una y mil veces.

Así que tú eres como uno de esos libros. Como uno de esos que uno lee con impaciencia, con ganas de recorrer cada una de las páginas con las yemas de los dedos. Eres como esas malditas historias que te secan los ojos y te inundan el alma. Una de esas que parecen leerte a ti antes de dejarse leer ellas. Eres como uno de esos libros que se ojean en silencio y se sienten a gritos.

Ojalá pudiera ser yo tu narrador, sólo por esta vez. Déjame leerte en voz alta, plasmarte en mis hojas, fotografiarte en mis poemas. Déjame firmarte al final y ponerle título a cada uno de tus capítulos. Libérame de este miedo.

Miedo a que tú seas como uno de esos libros. De esos en los que el autor pone FIN sin previo aviso o de los que se venden por tomos; de esos que se dejan caer en la estantería y son condenados a cientos de noches de polvo.

Yo te quiero completa, con índice, prólogo, pseudónimo y epílogo. Te quiero con bibliografía incluida, encuadernada y con funda. Te quiero sin más, sin rodeos ni excusas, ni historias baratas, sin figuras literarias, sin retórica, sin páginas numeradas, sin cenefas ni filigranas.

Sé que tú eres como un libro. Un libro de canciones en prosa e historias en verso.

El Sauzal, 24 de abril de 2017.

ACTA DEL JURADO - VI Concurso de Relato Hiperbreve 2017

SALUDA PARTICIPANTES CONCURSO RELATOS 2017