Historia del municipio

Iglesia de San Pedro Apóstol (c. 1890-1895)

Iglesia de San Pedro Apóstol (c. 1890-1895)

Lo que hoy conocemos por El Sauzal fue un importante enclave en el Tenerife prehispánico, según las investigaciones realizadas por el fundador del Museo Arqueológico de Tenerife, don Luis Diego Cuscoy.

Las zonas costeras fueron los lugares escogidos por los guanches para sus asentamientos, como lo demuestran las doce cuevas de habitación halladas hasta ahora por los arqueólogos en este término municipal, en cuyo interior se encontraron fragmentos cerámicos, decorados, lanzas largas, tabonas y esferoides de piedra.

Dentro de la Comarca, pasajes como el risco de los Ángeles, la Cueva de los Viejos y el barranco de Cabrera de Acentejo, eran algunos de los emplazamientos escogidos por los indígenas. Hoy en día, constituyen valiosos yacimientos para los científicos que tratan de rastrear las huellas de nuestros antepasados.

Mujeres lavanderas en Los Lavaderos (principios siglo XX).

Mujeres lavanderas en Los Lavaderos (principios siglo XX).

Siglos XV y XVI

Antes de la conquista de Tenerife y dentro de la disputa castellano-lusa por la posesión de Canarias, el Rey de Portugal inviste a Alonso Bello como Embajador Extraordinario. Este nombramiento marca el inicio de la presencia, en esta zona de la Isla, de una familia llamada a hacer historia.

Una vez conquistada la isla de Tenerife, el Adelantado Alonso Fernández de Lugo establece en El Sauzal el lugar de residencia de su familia, tras efectuar el consecuente reparto de tierras entre sus capitanes. De la mano de este Adelantado, se fundó, en 1505, la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, en el área de mayor asentamiento poblacional de aquel momento. Esta circunstancia, unida a las ventajosas condiciones ambientales de lugar propiciaron un proceso de expansión de la agricultura, sobre todo de los cereales.

A lo largo del siglo XVI, además de Fernández de Lugo, sobresalen como ricos hacendados de la comarca Francisco Jiménez y Lope de Fuentes. Durante esta centuria la actividad agrícola y la explotación forestal se erigen en motores de la actividad comercial del norte de Tenerife. Juan Benítez, Martín Ventero y Álvaro Afonso son los primeros terratenientes que se dedican a la explotación forestal.

Asimismo, en los documentos referidos a las cesiones de tierras se da cuenta del nombramiento del primer Alcalde Mayor conocido de El Sauzal, Pedro de Vergara, quien figura como vecino del hacendado Lope de Fuente, al que el Adelantado cedió los terrenos correspondientes a los altos de Ravelo.

La influencia portuguesa tuvo especial relevancia en El Sauzal, como se demuestra por la afluencia de los mismos durante el siglo XVI, en el que se dedicaron principalmente a cultivar la caña de azúcar en las islas occidentales. Entre los más significados se encuentras Alonso Rodríguez o Pedro de Oporto. En cuanto a la importancia del cultivo de la caña de azúcar, el Adelantado Fernández de Lugo reservó en El Sauzal una serie de tierras para su implantación.

Avanzado el siglo XVI, la población de El Sauzal, cuyo asentamiento principal se localiza en la zona alta del pueblo, está constituida por un conglomerado de españoles de diversa procedencia y un amplio abanico de nacionalidades europeas. Durante este período, son notables las menciones a este municipio tanto en los protocolos de los escribanos públicos como en las actas del primitivo Cabildo. Uno de los hechos más destacables de esta época es la fundación de la iglesia de San Pedro Apóstol en 1515, y su ubicación en la parte alta del pueblo es fiel reflejo de la preponderancia poblacional de esta zona, tal y como relata un enviado especial de Juana de Castilla, responsable de la creación de esta parroquia.

En el siglo XVI destaca la actividad de la familia Bello, que fomentó la artesanía del bordado, actividad que tuvo una especial proliferación en toda la Isla. A su vez, uno de sus miembros, Sebastián Bello, hermano del fundador del pueblo, fue el primer párroco de la iglesia de San Pedro Apóstol, que en 1517 se erige como el más significativo templo de la Comarca con beneficio propio. En torno a esta iglesia se desarrolla una amplia actividad agrícola e inmobiliaria, y se constata que en el año 1587 ya vivían en esta zona unos trescientos vecinos.

Iglesia San Pedro Apóstol

Iglesia San Pedro Apóstol

Siglo XVII

A lo largo de los siglos XVI y XVII se comienzan a producir pleitos comarcales que derivan de la separación del área de influencia de El Sauzal de Tacoronte y La Victoria. En este último siglo la vida religiosa del municipio experimenta otro de sus acontecimientos más relevantes, la llamada de la fe de la Sierva de Dios. Dentro de la tradición religiosa de este término municipal está presente también la construcción de la ermita de San Nicolás.

Atendiendo a la descripción que hace Núñez de la Peña del municipio en 1676, éste contaba con alcalde real, iglesia con beneficiado y una población cercana a los mil doscientos habitantes, de los que casi ochocientos vivían en el casco. La prosperidad del municipio se debió a su situación estratégica de las denominadas rutas del norte, cuyo Camino Real, que atraviesa el municipio por el sur, fue el más destacado de la Comarca junto con el de Taoro. Además, la punta marinera (hoy conocida como Punta del Puertito) era embarcadero casi obligado para la isla de La Palma.

Iglesia y entrada a la plaza de San Pedro.

Iglesia y entrada a la plaza de San Pedro.

SIGLO XVIII

El auge económico del siglo XVII abre un ciclo positivo para el municipio durante la siguiente centuria. A lo largo de dicho período se transmite el Marquesado (1755) por parte de Fernando VI a Cristóbal Joaquín de Franchy y Lugo, hecho del que se beneficiaron las familias más ilustres de la Isla, entre las que destacan las de Luzardo, Franchy y Lugo, entre otras.

En palabras del relator histórico más importante del siglo XVIII, José de Viera y Clavijo, El Sauzal se caracterizaba por sus viñas y aguas, sus bellas vistas al mar, el embarcadero, su iglesia y sus tres ermitas. Según Viera, en 1776, el municipio contaba con provisión del Rey y la iglesia, con 775 feligreses. Signo de prosperidad de este siglo fueron también las reformas y donaciones para el templo de San Pedro Apóstol.

En el primer cuarto de este siglo destaca la gran afluencia de personas venidas de otras islas a causa del hambre. Según relata Viera, en 1721 desembarcaron casi seiscientas personas en el muelle de esta Villa. La existencia de este pequeño puerto le dio a El Sauzal fama de lugar cordial y generoso.

La estructura económica del Archipiélago, tanto en el último tercio del siglo XVIII como en las dos primeras décadas del siglo XIX, sufre los mismos problemas que afectan a la actividad productiva del siglo XVIII. Las crisis carenciales de escasez de alimentos y de materias primas, agravadas por el aislamiento derivado de la gran conflictividad internacional, hacen mella en amplias capas de la población isleña.

Una importante iniciativa de las minorías ilustradas sería el apoyo a las experiencias de manifacturas de carácter local, a través de un amplio sistema de manufactura doméstica.

La implantación de esta experiencia preindustrial permitirá en la isla de Tenerife un cierto desarrollo de los telares a partir de 1730, en especial de los dedicados a la producción de sedas. Aunque destacada, esta experiencia no prosperó, decreciendo el número de telares de noventa a veinte desde 1735 a 1790.

El Sauzal fue uno de los trece municipios tinerfeños en los que tuvo acogida dicha iniciativa. En 1789 trabajaban en el municipio veinticuatro personas en sendos telares de lienzo donde se fabricaron el mayor número de varas de toda la Isla (2.300). La ausencia de apoyo de la Corona y la falta de financiación e iniciativas en el ámbito insular provoca la crisis de esta actividad durante la primera mitad del siglo XIX.

Inauguración del Colegio de Ravelo

Inauguración del Colegio de Ravelo

SIGLO XIX

Durante esta centuria la economía isleña estuvo aquejada de una grave crisis económica, que presenta dos fases bien diferenciadas. La primera, caracterizada por un cierto estancamiento e importantes dificultades en la exportación, se produce entre 1831 y 1845, y la segunda, marcada por el auge y posterior caída del mercado de la cochinilla, se desarrolla entre 1845 y 1876.

En este siglo se constituyó el Ayuntamiento de El Sauzal, tras las Cortes de 1812, cuando comenzó a desarrollarse la segregación de los municipios del Cabildo-Ayuntamiento y que tuvo su mayor auge a partir de 1837, con la desaparición de ese órgano a favor de las Diputaciones Provinciales. La diversificación de su agricultura gracias al minifundio, la fertilidad de la tierra y la introducción de cultivos subtropicales permitieron al pueblo subsistir cuando cayó la producción del minúsculo parásito de la tunera.

Inicios de la Casa Consistorial

Inicios de la Casa Consistorial

SIGLO XX

Con la llegada del siglo XX surge un nuevo monocultivo en la Isla; el plátano que se produce fundamentalmente en las zonas de litoral, aunque sin que se abandonen otras producciones tradicionales, como el grano, los frutales o la vid.

Décadas después, cuando el turismo se convierte en la principal fuente de riqueza de la Isla, El Sauzal se une a esa corriente de forma lenta y medida, manteniendo hasta la actualidad un equilibrio demográfico, pasando de los 3.220 habitantes del año 1951 a los 5.030 de 1981 y a los 7.474 habitantes de 1999. Su densidad de población ha experimentado su mayor crecimiento en los años noventa, aunque su mayor aumento ha sido moderado, pasando de las 285,32 personas por kilómetro cuadrado a las 406 en el año 2000, densidad menor que la de sus vecinos más cercanos (Tacoronte y La Matanza de Acentejo).

La agricultura ha sido históricamente el motor de la economía de la zona. En la actualidad el cultivo de la vid destaca en importancia seguido de la papa, los frutales, los cereales y flores en las medianías y la platanera en las zonas costeras.