El Sauzal celebra el 280 aniversario de la ‘Siervita’
La ofrenda floral de los alcaldes de El Sauzal y La Laguna rindió homenaje a sor María de Jesus Bello y Delgado que continúa en proceso de beatificación
El Sauzal y San Cristóbal de La Laguna acogieron hoy, día 15 de febrero, el tradicional homenaje a Sor María de Jesús León, popularmente conocida como la Siervita, y cuyos restos mortales, considerados incorruptos, descansan en el Convento de Santa Catalina de Siena, en los aledaños de la Plaza del Adelantado, desde hace ahora 280 años. La jornada se inició con la apertura del sarcófago de Sor María de Jesús (regalo del corsario Amaro Pargo), utilizando las religiosas dominicas tres llaves, cada una de las cuales gira en un sentido que sólo ellas conocen. A las 7:00 horas se celebró una misa y a las 17:00 horas tuvo lugar una ofrenda floral por parte de los alcaldes de La Laguna y El Sauzal, Fernando Clavijo y Mariano Pérez, respectivamente. El día discurrió con la visita a la Siervita de Dios, las promesas, el acto de tirar a través de la reja de clausura papelitos doblados con los favores pedidos o concedidos escritos y dinero, los rezos, la compra de recuerdos y reliquias de la monja, como escapularios con un trocito de su hábito. El cuerpo incorrupto de esta religiosa tiene fama de milagroso. Así, los testimonios que otorgan santidad a la Siervita, y que han valido para que en Roma esté en marcha el expediente para su canonización, hablan de que en las certificaciones médicas figuran hechos como que diez horas después de su defunción el cuerpo retenía calor, de él brotaba sangre y linfa y permanecía flexible, las mismas características que seguían vigentes veintisiete horas después del fallecimiento de esta religiosa.
La madre superiora del Convento de las Catalinas de La Laguna, Sor María Cleofé, explica que "los milagros de la Siervita son incalculables". Lo dice sabiendo que, en realidad aún no se ha declarado ninguno oficialmente. "Necesitamos un milagro espectacular para que nadie diga que no", añade. Esta necesidad viene dada porque para que la monja sea considerada beata o santa debe acreditarse un milagro.
El postulador de esta causa es el padre José Mateos y explica que "no se puede hablar de milagro hasta que sea reconocido. Tiene que ser algo extraordinario y que la medicina certifique que, con su propia ciencia, la curación no se podría justificar". Hasta ahora, esto no ha ocurrido con ningún caso aunque ha habido varios "candidatos" que los médicos no han certificado.
María Bello y Delgado nació en 1643 en el pueblo de El Sauzal, en el seno de una familia humilde. Tras diversos avatares personales, recaló en la ciudad de La Laguna donde, el 21 de mayo de 1669, ingresó en el Convento de Santa Catalina de Siena. Tras muchos años de estancia en el mismo, la religiosa falleció el 15 de febrero de 1731, a la edad de 87 años.
Proceso de beatificación.- Han pasado dos años y todavía no ha aparecido ese milagro que convenza para que Sor María de Jesús, que se venera en el convento lagunero de Santa Catalina y cuyo cuerpo lleva incorrupto 280 años, pueda ser beatificada en Roma y suba a los altares, según informó la superiora del citado monasterio, Sor María Cleofé López Lantigua. Esta religiosa pide a la población que rece para que el proceso de la ejemplar monja, que se inició el 12 de diciembre de 1992 y lleva el padre José Mateos y García de Paredes, salga adelante. Nadie se explica los motivos por los que la Sierva de Dios no ha sido aún beatificada, cuando se cuenta con su cuerpo intacto y un manuscrito que cataloga los 1.251 milagros que realizó la popular monja nacida en El Sauzal, después de su muerte, el 15 de febrero de 1731. El mayor número de prodigios se produjo en 1740, con 258. Santa Cruz es la localidad en la que Sor María de Jesús realizó más prodigios, con un 43%, seguida de La Laguna (28%), Tacoronte (6,6%), La Orotava (4,3%), Los Realejos (3,2%), El Sauzal (2,5%) y Fuerteventura (2,4%). Mención aparte merece el comentario de la priora del monasterio, Sor María Cleofé López Lantigua, relativo a que el pasado año cientos de personas han dado a conocer que han recuperado la salud perdida, después de encomendarse a la Sierva de Dios, lo cual han manifestado de forma verbal y a través de papeles en los que se cuenta el favor concedido por la monja milagrosa. El convento de las Catalinas abrió a las 5 de la madrugada sus puertas para que los fieles pudiesen admirar el cuerpo incorrupto de la Sierva de Dios, y, como ocurre cada año, se formaron largas colas y pasaron por delante del sarcófago de Sor María de Jesús más de 50.000 personas, que es la media que siempre se ha contabilizado. Muchos han sido los testimonios que, a lo largo de los años, han recogido los medios de comunicación de los poderes sobrenaturales, milagros o prodigios de Sor María de Jesús, como a una joven de San Bartolomé de Geneto que la curó del cáncer que padecía. María de los Reyes, de Garachico, dijo, en su día, que en una ocasión se encomendó a la monja incorrupta porque le salió un bultito en un pecho y luego resultó ser benigno y también la sacó de una depresión. Fray Juan de Jesús le dio sus primeras lecciones espirituales a la Siervita, que sometió en vida su cuerpo a duras situaciones como dormir en una tabla con clavos o azotar sus espaldas con una cadena de hierro. A los tres años de muerta conservaba su color natural, el paladar y la lengua frescos y sonrosados y destilaba sangre perfumada a jazmín. Sor María de Jesús nació el 23 de marzo de 1643, el 21 de mayo de 1669 profesó como monja de velo blanco en el convento lagunero de Santa Catalina y falleció el 15 de febrero de 1731, a la edad de 87 años.